Ninguno de los dos se movió. Y joder, joder. Abrà la boca, pero en realidad yo no sabÃa que decir. Ella esperó, con los hombros encogidos y un lado de su boca hacia abajo en una pequeña mueca. Y quizás fue esa sensación de temor, o la mirada que habÃa en sus ojos... pero antes de darme cuenta, yo ya estaba con la palabra en la boca otra vez. Oh, pero esta vez yo dije en voz alta:
—Esta será la tonterÃa
más grande que he dicho en un tiempo pero… Joder. No quiero que te vayas,
cariño. Tengo miedo y no sé porqué, pero estoy… aterrado… Y realmente, no
quiero que te vayas. Por favor, quédate, solo esta noche. Me gustarÃa que esta
noche quedara para siempre.
Ella no se movió, pero
podÃa ver duda en sus ojos. Yo temÃa también por su respuesta, y mis manos temblaban
en anticipación.
—Para siempre es mucho
tiempo, ¿no crees? —Fue lo que dijo.
Tragué cualquier
sentimiento que me causara titubeo en el momento.
—Lo es, pero esas
palabras no significan nada mientras nosotros las pongamos a prueba.
Cuando ella se acercó mi
pecho vibró en emoción, y cuando sus brazos me rodearon lentamente, yo ya
estaba expuesto y abierto para ella.
—Me quedo.
Y fue todo lo que hizo
falta decir para el resto.
